martes, 7 de octubre de 2014

Take a Shot.

A veces pienso en el suicidio como una posibilidad real, no hoy ni mañana sino que en unos años más. Una posibilidad real quitándole todo lo terrible del mismo, simplemente como un hecho y como un acto liberador.

No es que tenga pena porque no siento que tenga pena o es que quizás la Sertralina ya me tiene enajenada y sé bien poco qué es realmente lo que siento.

Pero creo y pienso que estoy aburrida, la vida me aburre y ya no hay nada interesante en ella, bueno aparte de mis sobrinos que cada día me dan una nueva felicidad y que compartir la vida con ellos es maravillosa, pero en unos años más crecerán y quedaré vacía nuevamente y no sé si quiero pasar por eso, tengo cierta flojera a pensar en lo que va a pasar conmigo en el futuro porque honestamente lo veo incierto, un poco nebuloso y bueno no muy feliz.

No sé si quiero vivir muchos años más de esta manera, ya ni siquiera sé si me gusta tanto mi carrera tampoco creo ser brillante en nada ni mucho menos creo que destacaré (como creía hasta hace algún tiempo atrás) nada en mi vida está perfecto ni terrible, simplemente está.

Esa es mi vida me levanto voy a la práctica hago visitas camino mucho escucho música como muchos dulces veo facebook sapeo redes sociales ajenas maldigo al mundo me autocompadezco llego a la casa converso con mi mamá de la manera más evitativa posible para no demostrar nada me acuesto veo series a veces me dopo duermo a veces lloro un poco antes de dormir y bueno así todos los días, simplemente pasan.

Nada me emociona y creo ese punto no cambiará en muchos años más y no tengo ganas ni ánimos de esperar a que se pase todo esto para ver cómo estoy después, quizás no sé, debería desaparecer, en un par de años más y por primera vez actuar en base a la libertad que según dicen tengo y no sé, to take a shot.

martes, 26 de agosto de 2014

La vida apesta.

domingo, 10 de agosto de 2014

La verdad.

“La verdad es como un escalpelo.
Es dolorosa, porque abre todas las heridas
que están cubiertas por mentiras,
para así poder sanarlas”

lunes, 16 de junio de 2014

Mellon Collie and The Infinite Sadness

Podría culpar mil veces a mis relaciones familiares por lo que está pasando, podría culpar al tiempo al espacio a las circunstancias y a la vida que nos tocó a cada uno. Podría culpar a todo el mundo de eventos desafortunados que me ocurren una y otra vez y aún así la sensación no desaparecería.
Ocurre que decir adiós no es fácil y mucho menos si se sabe que hablamos de un adiós real y no un hasta luego o un nos vemos mañana.
Ocurre que es duro terminar con todo un árbol de historias y recuerdos que sólo se quedarán en eso, en historias y recuerdos.
Ocurre que la decisión de sanar llegó demasiado tarde y el compañero eterno voló antes de que eso pasara.
El para siempre llegó y en el momento en que menos se esperó, el para siempre llegó y resulté no estar tan preparada como lo pensé, el para siempre llegó y aquí estoy en la misma situación que jamás pensé volvería a estar, el para siempre llegó y es hora de dejarlo actuar, adiós.

miércoles, 14 de mayo de 2014

El tiempo supo darnos la razón.

Pocas veces alguien me hace tanto enojar como la persona en la que estoy pensando ahora.
Supongo que pocas veces alguien me ha importado al nivel de sacarme de mis casillas o de mi self para ponerme en contacto con el otro, en interacción con un otro, de tal manera que el conflicto me perturbe y logre hacerme enojar.
Pocas veces alguien me ha hecho llorar por algo tan real como la persona en la que estoy pensando.
Supongo también que cuando alguien te importa encuentra las maneras de hacerte daño y dejarte desestabilizada.
Pocas veces alguien me ha hecho desconfiar de mí tanto como esta persona.
Es que pocas veces una opinión externa me ha importado tanto.
Pocas veces alguien me ha hecho crecer de la manera en que lo ha hecho la persona en la que estoy pensando y es que pocas personas han sido capaces de verme reflejada de la manera en que él lo hace, en mi plenitud y totalidad, con defectos y virtudes, con días malos y días asquerosos.
Pocas personas me han mantenido interesada durante el tiempo en que esta persona lo ha logrado, supongo que pocas personas me han permitido conocer todos los días un nuevo aspecto de ellas.
Pocas personas ... Ninguna persona me ha hecho amar de esta manera y aunque los tiempos modernos indiquen que los jóvenes están conscientes de que nada es para siempre y que lo que llega se va y desde el momento en que algo se está viviendo se está a la vez consumiendo, yo quiero que esto que siento y esto que vivo no se consuma jamás, al más puro estilo de nuestros antepasados quiero en este estuario quedarme, hasta que sea viejita y ya no pueda moverme a ningún otro lugar.

domingo, 20 de abril de 2014

Con 23 años cómo voy a saber si estoy bien.

La primera relación que se tiene y la primera conexión que se siente cuando eres un bebé es aquella que se genera con los papás quienes tienen el deber de protegerte y entregarte el amor necesario para que desde pequeña comprendas que el mundo no es un lugar hostil.

Lo que entiendo de ese hecho es que la relación que se genera con tus papás o las personas encargadas de entregarte los primeros cuidados es la relación que determinará todas las siguientes relaciones que establezcas, de trabajo, de amistad, de amor o al menos determinará la actitud que mantendrás frente a tus relaciones.

Mi caso fue especial debido a ciertas situaciones familiares que no me permitieron gozar de todo el amor del mundo que pude tener.

Padre presente/ausente, madre presente/ausente por la depresión de ver cómo su matrimonio se le iba de las manos en las manos de alguna otra mujer.  Hermano de al medio lleno de ira en contra del padre, ira que manifestaba cada vez que podía y cada vez que el copete le daba las agallas para hacerlo, hermana mayor sin actitud cariñosa y atenta que dejó de serlo una vez que se casó y dejó de ser todo lo que solía ser por su marido.

Me crié dañada entre personas excelentes pero que simplemente decidieron cometer todos sus errores o desencadenar todas sus trancas acumuladas en el momento en que nací y así lo han hecho hasta el día de hoy.

De pequeña supongo que no sentía esos vacíos que ahora siento mi madre se encargaba de darme materialmente todo lo que quería, no hizo más que entregarme amor y compañía es ella la gran heroína de toda mi historia y así será hasta el fin.

Una vez de grande y mientras veía cómo mi mamá se enfermaba por culpa de las penas (y digo enfermaba literalmente ya que sufrió cáncer de colon que milagrosamente y contra todo pronóstico venció) comencé a entender lo culiá que era la vida con ella y lo injusto que todo se estaba tornando, comencé a generar odio contra todos en mi hogar incluso contra ella, intentando mantenerme el menos tiempo en la casa con pastillas copete y situaciones un tanto peligrosas de por medio.

Me pasé mucho tiempo fuera de la casa, intenté dañarme de infinitas maneras sin siquiera darme cuenta de las verdaderas razones que me mantenían en ese estado (culpé durante mucho tiempo a los amores y desamores adolescentes) fui una temeraria y puse mi vida en peligro de todas las maneras que una adolescente puede hacerlo. Nunca me corté ni ingerí una cantidad inhumana de sustancias extrañas porque mi fin no era matarme quizás solo sentirme un poco más viva.

En conclusión finalmente comprendí que el mundo es una mierda, es hostil, la gente es mala y hace daño y no soy la excepción a la regla más bien son la prueba empírica de que la regla está y se hace válida, me cuesta generar relaciones de confianza y cuando las genero me cuesta mantenerlas, alejo a las personas porque les tengo miedo y a la vez tengo miedo de perderlas.

Vivo con un miedo tremendo de perder a mi mamá a mi papá a mis hermanos y a mis sobrinos. Vivo con miedo de perder al gran hombre que llegó a mi historia y a veces lo alejo y creo que solo con el fin de asegurarme de que está ahí.

Soy culposa y me exijo más de lo que se exige una persona promedio, busco llenar a las personas que tengo a mi lado a veces de manera obsesiva. Pretendo hacer feliz a todos quienes me rodean y bien sé que yo no lo soy, pero tampoco sé cómo detener eso.

Tengo 23 años y me doy cuenta de que vivo con miedo, ira y resentimiento pero aún más me doy cuenta de que vivo con ganas de superar todo eso que me frena y cambiar esos patrones de comportamiento por unos más normales humanos felices o qué sé yo.

Al menos los años de vida hicieron un buen trabajo conmigo y me dieron la consciencia o los conocimientos necesarios para percatarme de que no estoy bien, tengo penas y tengo rabias no resueltas y sé que no puedo seguir ni avanzar sin resolverlas, sé que de una u otra forma se terminarán resolviendo, ahora y más que nunca me siento con la determinación necesaria para hacerlo.

Tengo 23 años y aún no encuentro el sentido de todo pero al menos sé que sigo buscándolo y así será hasta encontrarlo.

jueves, 17 de abril de 2014

La Vida Está Bien Si No Te Rindes

Yo que digo constantemente esa frase me rendí hace ya bastante tiempo y hoy recién me percaté.